Durante décadas, la idea de subir a un taxi y viajar sin que nadie estuviera detrás del volante parecía pertenecer exclusivamente a las películas de ciencia ficción. Sin embargo, los vehículos autónomos ya comenzaron a convertirse en una alternativa real de movilidad urbana y cada vez son más las ciudades que experimentan con los llamados robotaxis.

Uno de los últimos ejemplos llegó desde Londres, donde Uber y la empresa británica Wayve comenzaron a ofrecer viajes mediante vehículos equipados con tecnología de conducción autónoma. El lanzamiento representa un paso importante para la expansión de esta tecnología en Europa, aunque por el momento los automóviles todavía cuentan con un conductor de seguridad a bordo.
Londres se suma a la carrera de los robotaxis
El servicio comenzó a operar con una flota inicial de apenas 15 vehículos Ford Mustang Mach-E modificados y equipados con el sistema de conducción autónoma desarrollado por Wayve. Los pasajeros pueden solicitar un viaje mediante la aplicación de Uber y, si son seleccionados para uno de estos vehículos, tienen la posibilidad de experimentar el funcionamiento de un taxi que realiza la conducción de manera automatizada.

Sin embargo, hay una diferencia importante respecto a lo que podría sugerir el concepto de "taxi sin conductor". Durante esta primera etapa, un conductor de seguridad permanece sentado en el vehículo preparado para intervenir si fuera necesario.
La legislación británica todavía requiere avanzar en el proceso regulatorio antes de permitir que estos vehículos circulen completamente solos y sin supervisión humana. Por eso, el lanzamiento londinense representa más bien una etapa intermedia hacia el objetivo final: taxis capaces de transportar pasajeros sin ninguna persona al volante.
La tecnología de Wayve utiliza inteligencia artificial para interpretar el entorno y tomar decisiones durante la conducción. A diferencia de otros sistemas de conducción autónoma, la compañía apuesta por un sistema basado principalmente en cámaras y radares y no depende de mapas de alta definición ni de una geocerca que limite estrictamente las zonas donde puede circular el vehículo.
Una tecnología que ya funciona en otras partes del mundo
Aunque el caso de Londres ha generado gran repercusión, los robotaxis no son una novedad absoluta. Los servicios comerciales de vehículos autónomos ya funcionan en distintas ciudades, principalmente en Estados Unidos, China y los Emiratos Árabes Unidos.
En Estados Unidos, ciudades como San Francisco y Los Ángeles se convirtieron en algunos de los principales escenarios para el desarrollo de esta tecnología. Empresas como Waymo han avanzado con servicios de transporte en los que los pasajeros pueden solicitar un vehículo autónomo mediante una aplicación y realizar el viaje sin un conductor humano.
China también se ha convertido en uno de los mercados más importantes para los robotaxis. Allí diferentes compañías tecnológicas y automotrices han desarrollado servicios de conducción autónoma que ya transportan pasajeros en determinadas ciudades.
El crecimiento de estos servicios demuestra que la conducción autónoma está dejando atrás la etapa de simples pruebas en circuitos cerrados. Ahora el desafío consiste en demostrar que estos vehículos pueden desenvolverse de manera segura en el tráfico cotidiano, compartiendo las calles con automóviles convencionales, motocicletas, bicicletas y peatones.
¿Por qué las empresas quieren taxis autónomos?
La expansión de los robotaxis no responde solamente a una cuestión tecnológica. Detrás de estos proyectos existe también un fuerte interés económico.
En un servicio tradicional de transporte, una parte importante de los costos está relacionada con el conductor. Si los vehículos pueden operar de forma completamente autónoma, las empresas podrían reducir considerablemente los costos asociados a cada viaje y aumentar las horas durante las cuales un vehículo puede estar disponible.
Esto podría modificar el modelo de negocio de plataformas como Uber y transformar la manera en que funcionan los servicios de transporte bajo demanda.
También existe la posibilidad de que los vehículos autónomos puedan ofrecer movilidad durante períodos en los que actualmente resulta difícil encontrar conductores disponibles, como determinadas horas de la madrugada o zonas con poca oferta de transporte.
Pero para llegar a ese escenario todavía quedan importantes obstáculos por superar, especialmente en materia de seguridad, regulación, infraestructura y aceptación por parte de los usuarios.
La popularidad crece rápidamente
El interés de los usuarios es uno de los factores que está impulsando el desarrollo de esta tecnología.
En Londres, más de 100.000 usuarios de Uber se registraron para tener la posibilidad de utilizar los vehículos autónomos, una cifra considerablemente superior a la pequeña flota disponible durante la etapa inicial. Esto significa que existe una demanda importante por conocer y utilizar este tipo de transporte, incluso cuando todavía se encuentra en una fase experimental.
La situación también muestra uno de los grandes desafíos de los robotaxis: la tecnología puede estar preparada para comenzar a operar, pero las regulaciones y la capacidad de las empresas para producir y desplegar vehículos a gran escala determinan qué tan rápido puede crecer el servicio.
En el caso de Wayve, la compañía ya trabaja en una nueva generación de vehículos basados en el Nissan Leaf que permitirían ampliar la flota una vez que la tecnología y las autorizaciones regulatorias estén listas.
Waymo, Baidu y otras empresas también compiten
Uber y Wayve no están solas en esta carrera.
Waymo, compañía perteneciente a Alphabet, también trabaja en la expansión de sus servicios de robotaxis y tiene previsto avanzar en Londres. La empresa ya posee experiencia operando vehículos autónomos comercialmente en Estados Unidos.

Por otra parte, Baidu es uno de los principales protagonistas chinos del sector y también desarrolla tecnología para vehículos autónomos. En Londres, incluso se espera que otros actores ingresen al mercado, lo que podría convertir a la capital británica en uno de los principales escenarios europeos para esta tecnología.
La competencia no se limita a fabricar un automóvil capaz de conducirse solo. Las compañías necesitan desarrollar sistemas de inteligencia artificial capaces de interpretar situaciones impredecibles, responder ante otros vehículos y peatones, reconocer señales y adaptarse a diferentes condiciones meteorológicas y de tráfico.
Por eso, la verdadera batalla tecnológica se encuentra tanto en el vehículo como en el software que controla sus decisiones.
¿Cuándo llegarán los robotaxis a Uruguay?
El avance internacional plantea inevitablemente una pregunta para mercados como el uruguayo: ¿cuánto falta para que un pasajero pueda pedir un taxi autónomo desde Montevideo?
Por ahora, Uruguay no cuenta con un marco regulatorio específico diseñado para permitir servicios comerciales de vehículos autónomos destinados al transporte de pasajeros. Esto significa que, aunque la tecnología continúe avanzando en otros mercados, su llegada al país dependerá tanto de su madurez técnica como de las decisiones que adopten las autoridades en materia de legislación y seguridad.
Además, Uruguay presenta características diferentes a las grandes ciudades donde actualmente se están desarrollando estos servicios. La escala del mercado, el volumen de pasajeros, la infraestructura y el costo de implementar una flota autónoma serán factores determinantes para definir cuándo podría resultar viable.
Sin embargo, el hecho de que los robotaxis ya estén funcionando comercialmente en diferentes lugares demuestra que la discusión dejó de ser exclusivamente futurista.
¿Estamos ante el futuro del taxi?
La llegada de los robotaxis no significa que los conductores humanos vayan a desaparecer inmediatamente. Los servicios que están comenzando a operar todavía necesitan supervisión, mientras que las autoridades continúan evaluando cómo garantizar que los vehículos autónomos sean suficientemente seguros para circular sin intervención humana.
También existe un debate laboral. Si los robotaxis alcanzan una operación completamente autónoma y económicamente competitiva, podrían modificar profundamente el mercado laboral del transporte, reduciendo la necesidad de conductores profesionales. Esta posibilidad ya genera preocupación entre organizaciones de trabajadores del sector.
Aun así, la tendencia parece difícil de ignorar. Londres acaba de incorporarse a una lista de ciudades donde los vehículos autónomos están pasando de las pruebas a los servicios destinados al público.
Lo que comenzó como una demostración tecnológica en algunas ciudades de Estados Unidos y China ahora empieza a expandirse hacia otros mercados. Y aunque todavía falta tiempo para que los taxis completamente autónomos sean algo cotidiano, la dirección de la industria parece clara: el taxi del futuro podría llegar a la puerta del pasajero sin necesidad de que nadie esté sentado detrás del volante.