
McLaren, una de las marcas más icónicas del universo de los superdeportivos, está a punto de dar uno de los pasos más importantes de su historia moderna. Tras años manteniéndose fiel a un catálogo puramente deportivo, la firma británica confirmó que trabaja en su primera SUV híbrida, un modelo que verá la luz en 2028 y que forma parte de una ambiciosa estrategia de expansión que promete un nuevo vehículo cada año hasta esa fecha. La decisión no solo marca un giro en la identidad tradicional de McLaren, sino que redefine su visión de futuro en un mercado que se mueve hacia la electrificación, el lujo práctico y las nuevas demandas del consumidor.
La futura SUV —conocida internamente como Proyecto P47— representa un cambio radical: será el primer vehículo de la marca con cuatro puertas y cinco plazas. Lejos de ser un simple experimento, este modelo está diseñado como un producto de alto impacto, combinando la esencia deportiva de McLaren con la versatilidad que domina el segmento premium. Según los reportes, estará impulsado por un motor V8 híbrido enchufable (PHEV), que le permitirá ofrecer una potencia contundente sin renunciar a la eficiencia que exigen las normativas actuales. Aunque no utilizará la clásica estructura monocasco de fibra de carbono de la marca, sí mantendrá un enfoque dinámico y un diseño audaz, con proporciones musculosas, llantas de hasta 24 pulgadas y una presencia que podría competir cara a cara con exponentes como el Porsche Cayenne Turbo GT o el Lamborghini Urus.

Este lanzamiento será la culminación de un plan estratégico que McLaren implementará progresivamente hasta 2028. La hoja de ruta incluye modelos completamente nuevos y ediciones especiales que renovarán por completo su catálogo. En 2026 debutará el McLaren W1, un hiperdeportivo que buscará ser la nueva estrella de la marca. Un año después, llegará un coupé híbrido V6 enfocado en altas prestaciones, acompañado por una edición limitada —solo 200 unidades— del 750S, denominada 788HS. Finalmente, 2028 no solo marcará la presentación oficial del SUV P47, sino también el cierre de un ciclo de renovación que posicionará a McLaren en un escenario competitivo mucho más amplio.
La razón detrás de este giro es clara: el mercado de lujo ha cambiado drásticamente. Marcas históricas como Ferrari, Lamborghini, Porsche, Aston Martin o Lotus ya han ingresado al segmento de las SUV de alto desempeño, encontrando allí un enorme potencial comercial. McLaren, que durante años se resistió a esta tendencia, finalmente reconoció su importancia, especialmente tras la llegada de nuevos inversionistas como CYVN Holdings, que han aportado capital fresco y una visión más diversificada del negocio. En paralelo, la apuesta por la hibridación y no por un eléctrico puro responde al deseo de la marca de mantener viva su identidad deportiva, combinando potencia, sonido, carácter y sensaciones que sus clientes aún valoran profundamente.
Este movimiento, sin embargo, no está exento de debate. Entre los puristas, el lanzamiento de una SUV McLaren puede sentirse como una ruptura con la filosofía original de la compañía. Pero desde una perspectiva estratégica, quizás sea el paso más importante para asegurar su supervivencia a largo plazo. Un SUV híbrido con el ADN de Woking no solo ampliaría su base de clientes, sino que generaría ingresos estables que permitirían seguir desarrollando los superdeportivos que la hicieron famosa. Si McLaren logra combinar deportividad real con lujo, tecnología y practicidad, el P47 podría convertirse en un punto de inflexión dentro del segmento de las SUV de alto rendimiento.
Con este proyecto, McLaren parece haber entendido que el futuro del automovilismo premium no pasa únicamente por la velocidad o la exclusividad, sino también por la capacidad de adaptarse. La primera SUV de la marca no solo será un modelo nuevo: será un símbolo de transformación, una puerta hacia una nueva etapa donde tradición e innovación dejarán de estar en conflicto para convertirse en un mismo camino.